Tener casa en Estados Unidos es el sueño de muchos ticos. El proceso, eso sí, no se parece al de Costa Rica: hipotecas, credit score, closing costs e impuestos a la propiedad. Entenderlo te evita perder plata — o la casa.
Alquilar primero: lo que nadie te cuenta
Antes de comprar, casi todos alquilan. Y alquilar acá ya tiene reglas propias:
- Credit check: el dueño revisa tu crédito antes de aceptarte.
- Depósito + primer mes: tenés que tener varios miles listos para entrar.
- Lease: un contrato que te amarra (romperlo antes cuesta).
Pagar la renta a tiempo no siempre construye tu crédito — solo cuenta si el arrendador o un servicio lo reporta. Vale la pena preguntar.
La hipoteca no es solo el precio de la casa
Comprar tiene costos que sorprenden a quien viene de Costa Rica:
- Down payment: la prima inicial. Si ponés menos del 20%, te cobran PMI (un seguro extra mensual).
- Tasa de interés: define tu cuota por décadas; medio punto cambia miles.
- Closing costs: 2% a 5% del precio, en gastos de cierre, aparte de la prima.
Property taxes y HOA: el gasto que no termina
Acá viene la sorpresa grande: aunque terminés de pagar la casa, seguís pagando impuestos a la propiedad cada año. En muchos lugares se suma el HOA (cuota del condominio o urbanización).
La casa nunca queda 100% “libre de pagos”. Si dejás de pagar los property taxes, hasta una casa pagada se puede perder.
“Alquilar es tirar la plata”
“Pagar renta es regalar plata; comprar siempre conviene.”
Depende. Entre closing costs, mantenimiento e impuestos, si te mudás en pocos años comprar puede salir más caro que alquilar. La cuenta hay que hacerla.
El credit score manda
Sin un buen score, o no te aprueban la hipoteca, o te dan una tasa altísima que te cuesta una fortuna en el plazo del préstamo.
Por eso, construir crédito antes de comprar no es opcional — es el paso uno. (Mirá la sección de Crédito.)

Para darte la hipoteca, el banco mira tu ingreso reportado y tus declaraciones. Si en papel ganás poco — típico de quien deduce todo siendo 1099 — calificás para poco o nada, por más que en la vida real facturés bien.
Y cuidado con comprar más casa de la que aguantás: la cuota real no es solo la hipoteca — sumá impuestos, seguro, HOA y mantenimiento.