EP. 02 Sabores Ticos
La historia, el secreto (sí, la Lizano) y la receta para que tu cocina vuelva a oler a Costa Rica.
Uno nunca se imagina que va a extrañar tanto un plato de arroz con frijoles. Hasta que se va.
¿Te acordás de tu primer gallo pinto lejos de Costa Rica? Para muchos Ticos no fue en una soda ni en la cocina de la abuela, sino un sábado cualquiera en un apartamento en Estados Unidos, con el frío pegando en la ventana y una nostalgia que no se quita ni con café. Abriste la alacena, juntaste lo que había —arroz del día anterior, una lata de frijoles, media cebolla medio triste— y trataste de devolverle a tu cocina el olor de tu casa.
Y mientras lo hacías, capaz que hasta llamaste a tu mamá. “¿Mami, cuánta Lizano le echabas?” Y ella, como siempre, te contestó “ay, al ojo, mijo, vos sabés” —como si uno naciera sabiendo. Porque el gallo pinto no se aprende con receta: se aprende de chiquito, mirando el sartén, robando una cucharada cuando nadie ve, oyendo a la abuela jurar que el secreto está en el caldito de los frijoles.
Y aun así, seguro le faltaba algo. (Spoiler: era la Lizano.)
Pero cuando por fin ese sartén empezó a oler a gallo pinto de verdad, pasó algo bonito. De un solo ya no estabas en ese apartamento prestado, en un país que todavía se sentía ajeno: estabas en la cocina de tu casa, un domingo en la mañana, con el alboroto de la familia despertándose, la tele de fondo y el olor del café chorreado subiendo por el pasillo.
Eso es lo que tiene este plato. No le llena a uno la panza nada más —le llena otra cosa. Por un ratito, lo devuelve a casa.
Qué es el gallo pinto, en serio
El gallo pinto es el desayuno nacional de Costa Rica: arroz y frijoles negros salteados juntos hasta que el arroz se “pinta” de oscuro —de ahí el nombre, pinto, como las plumas de un gallo. En el Valle Central se hace con frijol negro; en Guanacaste, con frijol rojo y un toque más de aceite. Se acompaña con huevos, natilla, queso turrialba, tortilla y, por supuesto, un buen café.
No es un plato caro ni complicado. Es, más bien, un plato que sabe a domingo, a familia, a pura vida… desde mucho antes de que “pura vida” fuera una calcomanía.
El secreto está en la Salsa Lizano
Podés tener el arroz perfecto y los frijoles en su punto, pero sin Salsa Lizano no es gallo pinto: es arroz con frijoles. La Lizano es ese sabor agridulce, medio ahumado, que no se parece a nada más.
En Estados Unidos la conseguís en mercados latinos, en línea, o en nuestra sección de Productos Ticos. Si solo vas a comprar una cosa para cocinar tico en tu casa, que sea esa botella.
La receta del gallo pinto (como en casa)
4 porciones · 15 minutos
Ingredientes
- 3 tazas de arroz blanco cocido del día anterior
- 1½ tazas de frijoles negros cocidos
- ¼ taza del caldo de los frijoles
- ½ cebolla picada finita
- ½ chile dulce picado
- 2 dientes de ajo (opcional)
- ¼ taza de culantro picado
- 2–3 cdas de Salsa Lizano
- 2 cdas de aceite · sal al gusto
Preparación
- Sofreí la cebolla, el chile dulce y el ajo en el aceite hasta que estén suavecitos.
- Agregá los frijoles con su caldito y la Salsa Lizano. Dejá que tome color y sabor, 2–3 minutos.
- Incorporá el arroz frío y mezclá bien hasta que todo agarre el color de los frijoles.
- Apagá el fuego y echá el culantro fresco. Probá y ajustá sal y Lizano.
- Servilo con huevos, natilla, queso turrialba y tortilla. ¡Pura vida!
El truco de la abuela: el arroz tiene que ser del día anterior. El arroz recién hecho se vuelve masa y el pinto pierde su gracia.
¿Hoy no es día de cocinar?
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Sabores Ticos
Esta es nuestra serie sobre la comida que nos recuerda a casa
¿Ya leíste el primer episodio sobre La Caldosa?
Si este sabor te llevó de vuelta a Costa Rica aunque sea por un ratito… pura vida, lo logramos. 🇨🇷